Lincoyan del Rosario

AGALLAS

NO QUIERO LA CARNADA,

POR ESO ME ALEJO LLENO DE HAMBRE HASTA QUE PUDE OLER LA SANGRE,

NO HUBO LENGUA Y AUN ASí ME ENGANCHE A MODO DE PEZ EN UN ANZUELO,

JAMÁS PENSASTE EN PESCAR ESTE VIRUS,

EL FRIO POR LAS ESCAMAS Y ESTA FALTA DE OXIGENO QUE ABUNDA EN LA SUPERFICIE ATERRA.

 FLUYES EN CADA PARTíCULA DEL RELOJ DE ARENA,

CONDENADO A SENTIR CADA MOLÉCULA  DEL ALFABETO,

ME LLEVO A ESCUCHAR AL SILENCIO,

DICTANDOME  LA COMPOSICIÓN DE LOS LATIDOS.

LA RAZON DE MI TE LA DEBO A TI,  

Y AHORA  NO SE PERDONAR POR LO EN LAS TINIEBLAS ME HALLE DE ENCONTRAR.

LINCOYAN DEL ROSARIO.

Comentarios1

  • Paco Jose Gonzalez

    Excelente, soberbio, ( creo que en minúsculas sería más bonito aún), poema sobresaliente. Un abrazo.



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