L-

Y te amo, cuando puedo.

De tanto en tanto, aunque no tanto,
nos encontramos casualmente.
Aunque con un sueño, anteriormente,
confirmo el hecho.


Entre lentitud y rapidez,
el mundo se va al demonio,
desde mi punto de vista,
y muy pocas veces, desde el suyo. Casi nunca.


Sus ideales, sus principios,
que son el aceite que cae en mi agua,
se unen a mis imperfecciones,
transformando a eso en su polo opuesto.


Y la amo, más que a la brisa de la ruta,
e ilógicamente ; más que a su espalda en plena desnudez.


Y la quiero, cuando finge entender mi humor sarcástico e hiriente,
que no pretende ofender.


Y la extraño, todos los días,
desde que mirando para abajo la conocí.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Hermosa y gratificante la lectura de tus letras amiga Luzmilaorellano
    Un abrazo de amistad de Críspulo



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