hector cesar

en nombre de tantos abuelos


con su rostro turbado entre sus manos
barios puchos en un viejo cenicero
denotaban las horas que aquel hombre
escribiendo sobre un papel amarillento
con sus manos temblorosas y arrugadas
y en su rostro una lagrima asomada
el mundo alrededor nada importaba
el estaba sumido en sus recuerdos.
fueron barias las copas que tomara
como dando coraje a esa escritura.
comprendo que mi vida se esta yendo
son mis últimos días lo presiento
tuve penas tormentos y amarguras
también muchas alegrías y recuerdos
que me llevo de esta vida pasajera
esperando encontrar un mundo nuevo
así fue que esas manos temblorosas
sin querer o quizás el quiso asearlo
dejaron olvidadas en la mesa
aquellas escrituras de aquel viejo
que junto al tabernero recogimos
y al leer la escritura les confieso
mojaron también nuestras mejillas
por ser parte del dolor de todo abuelo



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