Javier Ascanio

A Mi adorada Madre

A Mi adorada Madre,

Donde quiera que estés, recibe un beso de quien te ama….

 

Te marchaste doña Jera, una tarde del mes de Mayo

Y se apago cual tenue rayo tu existencia en esta tierra

Cerrar mis ojos quisiera y ver tu rostro moreno

Tus ojos cual dos luceros tiritan en la llanura

Y Gritarte con bravura: “Madre Mía Cuanto Te Quiero”

 

Te marchaste madre querida entretejiendo soledades

Por los grandes cafetales mi alma llora cantando

En su verso va regando mis penas y mis querencias

Mientras mi pecho rasga, la fría daga, de tu triste ausencia

 

Tu vida se me escurrió como agua entre mis dedos

Te mentí cual sumo ruego, pues sabiendo que morirías

Te alentaba cada día a vivir con pasión y abandonar tus miedos

 

Te fuiste mi buena amiga, mi hermana, mi consejera

Recordarte hoy quisiera sin que me aflore el llanto

Nuestros combates fueron tantos que ya nada me sorprende

Mi corazón lo entiende, que estas con DIOS y te amo tanto.

 

En mis acostumbradas tertulias, suelo mirar la luna

Abocetando tú recuerdo cual cuencas de rosario

Aroma de café tinto, en madrugada taciturna

Y vuelvo sobre mis huellas cual lobo solitario.

 

Bien sé, no sabrás de mis letras,  ni de la forma como te recuerdo

Que hoy llevo mi espada en pos de ese mañana de esperanza que anhelamos juntos

Pero su pudieras llevarte mi llanto el camino seria más claro… te amo Mama aunque ya no lo sepas



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