Mariano Acevedo

Besos violentos color sangre



Recuerdo esa noche salvaje bajo la luna,

que era una sangrienta guerra de besos y caricias,

un interminable conflicto de cariños,

un apocalipsis de bellas palabras.


De las 10 a la 11,

de las 11 a las 3,

la madrugada amorosa,

se levanta al iluminando amanecer,

y se iba muy lejos hasta que el viento decida,

si te volveré a ver . . .


La locura y el placer nos pintan la piel,

y nos convierte en la más bella pintura,

que en la cámara del pecado,

nos quema lentamente,

encerrándonos en un eterno recuerdo,

en un eterno retrato.

 

La pasión quema,

engañanando a los orgasmos,

y vendiendo a los malos sentimientos,

asesinando la conciencia,

y haciendo volar la fantasía . . .

 

Los besos se convierten en balas,

balas que perforan mi corazón,

balas que perforan mi alma,

que perforan mi mente.


Caen bombas de caricias,

que queman los más fríos rincones de mi cuerpo,

artillería de fuertes sensaciones,

que destruyen el campo de batalla,

y acaba con el más hermoso conflicto,

que tu mi más amada enemiga empezaste hoy en la madrugada.

 

el conflicto en las trincheras de la cama,

acaba en un silencio encantador,

y el último ataque devastador,

es un beso que da el tiro de gracia.

 

Un beso de gran calibre

un beso con mensaje de dulce muerte,

muerte encantadora y voraz

voraz como un animal salvaje,

el beso de gracia

un beso violento color sangre . . .



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