Donaciano Bueno

Busco la paz

No quiero oir nada, no quiero ver nada,

sólo quiero aislarme de este mundo,

sumirme en el sueño más profundo,

tirarme en la cama a la bartola,

dejar vagar la mente sola,

aislarme ya por fin de la manada.

 

Soñar no me interesa.

Quiero aparcar a un lado ya las ilusiones,

vivir en una casa sin ventanas ni balcones,

poner puertas blindadas

para que a través de la misma no se pueda oir nada.

 

Sólo busco la paz,

detesto todo lo que la perturbe,

necesito cobijarme debajo de una nube,

liviana, relajante, blanca y suave,

soy como aquel polluelo que se resguarda bajo el ala de su madre

para que así nadie le pueda encontrar.

 

Todo lo que sucede cada día

en este maldito planeta en el que habito

me incita a poner la voz en grito,

cual profeta que predica en el desierto,

mientras veo como los demás van riendo mi lamento.

 

Todo es una porquería.

No quiero causar dolor.

No quiero crear problemas.

No quiero pensar que a nadie mi vida le da pena.

Yo ya no pinto nada en este mundo.

Déjenme que me sumerja en el sueño más profundo.

No me hagan pedir perdón.

 

Con poco me contento. Yo solo necesito

un pequeño habitáculo, un nicho,

con un colchón en el centro y en la pared una rendija

desde donde me puedan pasar el alimento como a una sabandija,

una vasija de agua, otra para defecar para este bicho

Y todo queda dicho.



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