bonifacio

Carlota y Maximiliano

Carlota y Maximiliano simpatizaron desde el primer momento en que se encontraron en el hogar de ancianos aquel. Ella a pesar de su silla de ruedas limitadora en algunos aspectos practicos de su desplazamiento lucía jovial  dulce y era una gran conversadora . No le paraba la lengua contando de todo  lo de su vida, lo de cuatro hermosos  hijos ,de veinticinco nietos  cuatro bisnietos y lo de sus viajes a traves del mundo con su fiel marido. No estaba para nada amargada por el accidente que había tenido en el baño dejándola  para siempre destinada a usar ese artefacto con ruedas  tan útil como tan poco romántico. Maximiliano no lo hacía nada de mal con su pata de palo. Mirarla y hacer la pregunta de que es lo que le había ocurrido en el pasado era una misma cosa. Estaba claro que no era un pirata aunque perfectamente podría serlo mirándole la cara. El típico bucanero, sinvergûenza simpático y atrevido con las mujeres. Carlota lo supo desde el primer momento y eso era lo que más le gustaba de el.

Durante el día jugaban a las cartas a un juego que ellos dos habían inventado. No tenía reglas solo había que seguir los instintos. No había ganador ni perdedor pues siempre terminaba en empate. Los que se querían incorporar al juego al saberlo no le hallaban ninguna gracia y los dejaban jugar solos. Es por eso que finalmente ellos se empezaron a querer. Y a enamorar. Porque estaban siempre solos ,pero a su vez siempre acompañados a su alrededor del resto de los ancianos. Solos se daban cuenta que  tenían una  gran oportunidad para hablar de esas cosas que solo los amantes pueden hablar. Cosas íntimas y de veras insinuantes. Cosas bellas y cosas calientes. Pero eso no ocurría precisamente en este caso  pues ellos conversaban manteniendo una cierta formalidad. Se diría que impuesta por las propias circunstancias sociales. Pues Carlota era de la alta pero rancia sociedad. Y Maximiliano del esforzado y pujante pueblo.

 

Carlota estaba muy sorprendida. Ella siempre había sido muy recatada en  los sentimientos con su marido ,que en paz descanse el pobre. Jamás se le habría ocurrido en ninguna circunstancia de la vida decirle a Victor su marido  fuck me o !Oh my God! en pleno acto. Y ahora ,si bien no se lo había dicho aún en ninguna oportunidad a Maximiliano lo estaba pensando y muy seguido. Se persignaba con la esperanza de obtener alguna indulgencia de aquel Dios que había formado sus valores desde su más tierna infancia, El no lo hacía mal al respecto. También la deseaba y la imaginaba desnuda en su cama dando unos gemidos de gata pero Por nada se atrevería a decirle cuanto le calentaba.Seis meses llevaban conversando de las triviales cosas de su vida y ninguno de los dos daba un paso adelante. Ningún beso. Ningún pellizcón.

Por las noches Carlota se desvelaba soñando en tener adentro de ella a Maximiliano mientras se persignaba avergonzada.Y el cuando le venía la lesera de la calentura pensando en ella, se daba duchas frías.

 

Un día Carlota enfermó gravemente. Los doctores no le daban más que un par de semanas  .Maximiliano estaba desolado y arrepentido de no haber sido más explicito en sus sentimientos. Si solo se recuperara decía le diré todo lo que la quiero y la deseo. Pero Carlota no mejoraba y no tenía visos de hacerlo. El siendo un hombre de poca fe le pidió a dirección del hogar que lo llevara a la gruta de Lourdes. Ahí profundamente convencido pidió a la virgen que le devolviera a Carlota. Ofreció si una ofenda a cambio.

Donar su pata de palo al Hogar de Cristo. Si Carlota se recuperara el andaría a partir de ese momento en otra silla de ruedas.

 

Juntos de la mano se les ve por el jardín el día de hoy día. No han podido hacer el amor aún ….pero ya se han confesado mutuamente sus más íntimos deseos. Y están totalmente de acuerdo en cómo harían el amor a la primera oportunidad que se les presente. No se sabe si lo lograrán algún día debido a las pocas facilidades que da la dirección del hogar en materia de relaciones sexuales entre clientes. Pero para ellos eso no tiene ninguna importancia .Porque se aman apasionadamente.

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Muy amena y grata la lectura de tu gran cuento enprosa estimado amigo Bonifacio
    Saludos de Críspulo



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