Donaciano Bueno

Señor embaucador

¡Oiga usted!

¿A quién, a mi?

¡Si, a usted, a usted!

Usted que habla con tanto desparpajo,

como oveja que bala o cencerro sin badajo,

con tanto gracejo y simpatía,

usted, señor, usted que cualquier día

se sube al púlpito mandándole al carajo

al dios de las ideas.

 

Y que se regodea

viendo como a su alrededor algunos ciudadanos

en su entorno pululan

como abejas revoloteando en torno a su panal,

-familiarmente llamándoles hermanos-

igual, igual,

que en cada frase sin sentido sonidos eyacula

pero que suena bonito

y así poco a poquito

va promocionando su propio chiringuito

y sin parar haciendo caja

sin importarle trampas hacer en cada carta en la baraja.

 

Usted que es señorito

y ante su auditorio se presenta

humilde, aunque es burgués, avaro y ambicioso,

pero que presume de ser desprendido y generoso,

y sólo a sus intereses representa.

 

Que públicamente a sus acólitos halaga,

aunque en su foro más íntimo desprecia,

una sabandija es. Y en su patraña

maravillas les promete y les engaña.

 

Y si alguno se queja,

como una miserable comadreja

da la espalda, corre y deja,

después de haberle sacado las entrañas.

Es usted de sentimientos un explotador,

ladrón de sueños, vendedor de cuentos,

y de esperanzas ciegas.

 

Señor embaucador,

aunque reconocer no quiera o a mi ponga pegas,

que usted es la más repugnante alimaña es lo que siento

¡quede, pues, dicho aquí o reviento!

Comentarios1

  • bambam

    Me encantó tu reflexión, es magnífica para expresar lo que es la vida
    saludos
    bambam

    • Donaciano Bueno

      Estas especies de predicadores a beneficio propio se dan por todas partes. Me imagino que igual que en el México, lindo y querido.
      Un abrazo

      • bambam

        En todo el mundo hay esta clase de salvadores de almas
        saludos mexicanos
        bambam



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