Quetzalli

La musa del poeta, el poeta de la musa.

Ella era (cuando menos para aquel poeta) una soledad dulcificada, 
una soledad disfrazada de un matiz de esperanza 
era tan vana y mediocre, tan fugaz he insensata que no era capaz de devolverle al viento un simple suspiro...

Así era ella para el poeta; era la lírica mas enigmática de un verso sin titulo 
El recuerdo mas melancólico de los mortales de una crónica nunca narrada

Así era ella, un anillo de oro en medio de la merca ambulante
Para el poeta ella era algo mas que una de tantas musas de media noche y media copa.

Así era aquella mujer de la noche, esa mujer se enamoro de mas de mil letras
Y así era el poeta, cada noche le recitaba bajo las sabanas sus mas sublimes versos.

Ella se marcho entre rimas, se perdió en las palabras del poeta 
El poeta la dejo ir y ahora busca en cada orgasmo, el sonido de su verso.

Ella era su musa, ella recibía versos a cambio de placer y un lugar en el edén
El era su poeta, el la elevaba con el arte de sus manos, escribía en su piel.

Aquí yace una funesta historia de amor, 
él se enamoro de una mujer de la noche 
ella se enamoro de un escritor.

Comentarios2

  • Damian Santarossa

    Buena poema, interesante! Esta para cantarlo en un Tango. Saludos

  • El Hombre de la Rosa

    Muy hermosas y gratificantes son tus preciadas letras amiga
    Saludos de amitad y afecto...
    Críspulo el Hombre de la Rosa...



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