Ludvaldo

SONETO BURLESCO A DIDO

Eneas resultó ser un ingrato

cuando te dejó, Dido, descompuesta

y compuesta y sin novio y sin tu fiesta

nupcial y sin siquiera su retrato.

Tirada te tiraste un largo rato

-y muy malo- gritando tu protesta

contra el que se piraba hacia su gesta

y contra la ansiedad del celibato.


No habiendo conseguido ser troyana

consorte, ya te viste solterona

cual clériga de Vesta o amazona


y de tus finos dedos barragana,

de modo que a dos manos y entre llantos

segaste tu vivir con veintitantos.

 

Osvaldo de Luis.

 

PS: Obsérvese el tontorrón juego de palabras del segundo verso.

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Muy placentera la lectura de tus letras amigo Ludvaldo
    Saludos de Críspulo

  • Ludvaldo

    Gracias, amigos.

    Miguélez, no me negaré el mérito de haber evitado, en un poema de este asunto y de este cariz, la socorrida y poco sutil rima entre "Eneas" y "meneas".

    Por cierto, no sé si se ha captado el tontorrón juego de palabras del segundo verso.

    Saludos cordiales.



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