Simon Rodriguez

A. QUE. MÁS. RUEGOS


A qué desesperarnos
para rompernos el alma
con dos pañuelos en el aire.
A qué gastarnos
el último aliento en nuestras copas.
A qué sentirnos
pisadas de otras rutas
si ya no estamos más en la huella repasada.


A qué más sueños
más licor y madrugada.
Si después de haber compartido
cortinas y cristales
Y esas cosas que nos lamieron el alma
tu entregaste tu palabra
-como quien dice cuerpo-
a un río desbocado.
Mientras yo como mar de veleros
encantados
seguí con mi sol en la mirada.


A qué más cuento
de todas nuestras citas.
A qué más ruegos.
Si ya no somos
ni el pájaro en su jaula
ni el pedazo de pan
en nuestros labios.
Ya no somos!
A qué más nada.

 

 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Tus geniales letras amigo Eduardo agradecen la lectura de tu bello poema...
    Un saludo cordial de sincera amistad...
    Críspulo el Hombre de la Rosa...



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