Murialdo Chicaiza

LID



Quiero que en esta helada noche

recordarles a ustedes, mortales,

que hemos olvidado tragedias

que la historia se ha tragado sin mas

que hemos sido engañados

por los espíritus de la sombra y la muerte.

 

No debemos perder la batalla

y la guerra que nos impone la vida

quiero la noche y las tinieblas

para entrar en su vientre cual daga

zambullirme en todos los dolores

para herirle sin temor por dentro

pisotear su reino amortajado y fiero.

 

Una vez allí quiero estallar en luz

herirle con espada es necesario

desangrarla hasta acabar con los gusanos

desagarrarla, llegar a su núcleo,

esparcir su cieno tibio y putrefacto.

 

Sacudir sus dormidos monstruos.

Juntos podemos vencer este letargo

apresurémonos antes que amanezca

no oigamos sus gritos ni lamentos

no ha de haber belleza tan grande

como la de arrojar sus últimos restos

al apacible mar que anuncia la mañana.

 

 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Hermosa y preciada ha sido la lectura de tu grato poema amigo Murialdo...
    Saludos de sincero afecto de CrĂ­spulo



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