Oscar Perez

Dulce patria

Dulce patria

 

En el descanso de las olas, en la marea

de obreros que regresan cada tarde a casa,

te vi o creí yo verte, abanderada

de tu digna soledad y tus tres hijos.

Entonces me alegré de que vinieras,

sirena terrenal, mujer humilde,

sin tanta caracola nacarada,

sin tanta arena inútil en algún zapato,

tan sólo con tus huellas de gaviota,

tu abrazo en ese olear de conclusiones

y tu alto atardecer de suave rojo.

Me alegro, compañera, de, en el tiempo,

cantar tu perdurar de ola inasible,

más cuando los ministros te proscriben

y te cambian por cifras irrisorias.

No es cierto que esté bien cuadrado todo,

que alcance el más precario su cebolla,

que sea justo el parto de los pobres,

que no haya por hacer ningún gran cambio.

Menos que tú, que te mereces todo el trono,

tengas derecho al mismo trato equitativo,

amas, combates, enseñas, cortas ropa,

rezas, pones parches, curas fiebres

y esperas por tu par con blancas sábanas

y escondes tu dolor en la más mística sonrisa,

querida compañera, y tanto falta.

Marchemos junto al mar, tomo tu mano,

más blanca que tu piel y que la espuma,

más alta que el oleaje, más serena

que aquella eternidad de cada tarde.

Hija del hombre, el mar de los que marchan

te lleve a cada puerto a que te canten,

conduzca tu timón a un mundo nuevo,

permita un nuevo trato en cada playa.

Sonrío ante tu voz irrenunciable

y en la arena me tiendo por guardar cada pisada.

Tus huellas ya regresan del futuro,

tu vuelo es lo que espero, dulce patria.

 

http://fuerteyfeliz.bligoo.cl/

 

29 01 14

Comentarios1

  • grabra

    ¡Bellísimo!Un abrazo querido amigo.

    • Oscar Perez

      Gracias, Grabra, cariños y saludos, feliz martes.-



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