Jose Luis Santiago

Elegia a Miguel Hernandez

ELEGÍA A MIGUEL HERNÁNDEZ

 

En tu tabernáculo yo entro

de tu fruto bebo su dulce jugo

y se alhajan mis pensamientos

con el báculo de tu yugo

 

de un azulado negruzco

se adorna este consuelo

cargando sobre mi cuello

tu yugo que humilde luzco

 

alimento del cielo son tus versos

nutritivos y en gloria fecundos

y yo humillado más que bello

ante ti soy piojo inmundo

 

pueblos, vientos y mundos

te recitan y cantan por derecho

y el tiempo para los segundos

descansando en tu sosegado lecho

 

tus hechos, derecho, ¡que hechos!

en sencillez repletos y rotundos

en amor humano muy profundos

y de la justicia fértil barbecho

 

 

bajo tu techo me quedo desecho

sudando rezumo, me quedo mudo

y en la garganta se me hace un nudo

que lo anudo y en el infinito lo fecho

 

arde en ti un fuego sin humo

despidiendo a Federico García

y de la ensalada de tus analogías

el siguiente cuarteto aquí lo sumo

 

entre todos los muertos de Elegía

sin olvidar el eco de ninguno

por haber resonado más en el alma mía

la mano de mi llanto escoge uno

 

Dios derrama armonía

en las entrañas de mi mente

y herida queda mi frente

con tu amor, tu muerte y tu vida

 

gotas saladas, lágrimas de agonía

me caen formando corrientes

susurrándome tu compañía

y mi alma callada, escribe ausente

 

 

 

sobrecogido me quedo aturdido

por no tener, no tengo ni dientes

y yo no puedo quedarme dolido

ante tu gran genio elocuente

 

¿dime Miguel de que fuente

sediento tú has bebido

que empedernido claramente

describes lo que has percibido?

 

tus vientos el miedo lo espantan

tu sudor la vida la enaltece

tus nanas el amor lo levanta

tu libertad alada prevalece

 

yuntas y bueyes se han perdido

entre maquinas las almas se envilecen

saqueando la tierra cual bandidos

sin saber lo que en tu poesía crece

 

con soltura el bien lo has cosido

y en oráculos yo estoy viendo

que carne de yugo esta naciendo

en este mundo cruel y corrompido

 

contigo estoy vivo, mil veces vivo

e ido con tu yugo conjuro

aunque tenga que ser perseguido

que el lucro es infierno seguro

 

duros, duros, corazones duros

os acecha a todos la muerte

pobre del que se lamente

de Miguel y su corazón puro

 

ausente el sigue presente

derrumbando altos muros

quien lo lea y no lo respete

habitara un eterno sepulcro

 

pastor de almas pulcro

impecablemente delicado

del evangelio eres relicario

y de la maldad repudio justo

 

tu ser no ha sido sepultado

un bienaventurado eres

ya que hijo de Dios es llamado

quien por la justicia lucha y muere

 

Jesucristo fue crucificado

sacrificándose por el bien de muchos

y tú por Cristo cautivado

con sacrificios lo seguiste ducho

 

te leo y quebrantado escucho

el arrullo de un palomar enamorado

y tu arado abre en mi alma surcos

viendo a un pastor y su firme cayado

que en esperanza es árbol robusto

 

con el placer de tu augusto calado

colmado y callado, ya no me asusto

besándote tu mano, me siento a gusto

y con tu gusto en sonidos tallado

embaucado se me van los disgustos

 

si tus pies los hubiera lavado

con un profundo respeto

tal cual lo hizo el nazareno

a Dios lo habría alcanzado

pero gracias a tu testamento

en mi corazón Dios se ha instalado

 

Llegases con tres heridas

y en tres días yo

te he escrito esta elegía

con tu amor y el de Dios.

 

Pertenece a mi primer libro, Poesias Esenciales……

Comentarios1

  • rodulfogonzalez

    Bella elegía a un poeta, que cual Federico García Lorca, fue víctima de la dictadura franquista. Miguel Hernández pasó muchos años de su vida en las cárceles de ese monstruo llamado Franco. Un abrazo desde mi bella Venezuela, víctima del castro-chavismo depredador.



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