David Goya

Poema final (David Goya) Palestina

 

La última página del mejor librito

 que a llenarlo de ternura tu amor propuso,

cuando mi amor confió por ser iluso

 es lo que el dolor ahora deja escrito.

 

Todo comenzó como un sueño sideral

cuando solo y triste me encontraba;

 lo que nunca jamás pensaba,

 es que ese amor me pusiese mal.

 

Solo vivía anhelando amor,

 que clamando al cielo vivía por ello;

 hasta que de pronto aparecieron tus ojos bellos

a duplicar la condena, de mi eterno dolor.

 

Me vendiste un disfraz de alegría,

y yo caí en aquel engaño;

 ahora no soporto el terrible daño,

 ni aquel dolor, ni la agonía…

 

Aunque me dejaste libre estoy cautivo,

 prisionero y esclavo de mí mismo;

toda la vida se me ha vuelto un abismo,

en el que me lanzo, muero, y sigo vivo.

 

Vivir no es solo comer y respirar,

 como lo hace el mundo en su audaz porfía;

 no es luchar por volverte mía…,

 si no más bien; ser amado y también amar.


Tan solo espero las horas de la noche negra,

 y bajo los árboles de nudosos troncos;

uno mis quejas a la de los cierzos roncos,

por haber perdido lo que a mi alma alegra.



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