Hugo Aaron

Sentado en la órbita de los astros

Sobre la línea curva que persigue nuestra tierra,

Y sus consecuentes primaveras y otoños

sentado en la cima de los poderes

Sanador en el sitio de gobierno                               
la potencia y la energía de tu nube

envuelve la putrefacción y la destruye

la humanidad que mire tu profundidad

y observe el fuego de tus ojos

será arrasada por las olas de tu expansión

la santidad que sumerge al ser humano

y le enseña a ser en ti.

 

Arriba de los ciclos del mundo y el universo

sobre todos los círculos y prolongaciones de su movimiento

excediendo y abarcando el principio y el final

empoderado sobre las montañas

tus manos brillantes recorren el mar y la tierra

brillo que juzga levanta y destruye,

viene el fuego inextinguible de tu mirada.

 

caigo como muerto pero vivo mas que antes

danza mi eternidad por ser arrebata para mi

y dejar el alma crucificada para la vida  

mi cuerpo desvanecido adquiere significado

Veo la explosión constante progresiva de la materia

cercana a la presencia del Rey de las constelaciones

todo se transforma en nube, luz vapor y humo

por la potencia, la energía, la paz de cruz

la tormenta de su voz y los espacios de su silencio

la pureza de su ropa blanca de truenos

arrasa con los bosques, reverdecen los desiertos,

se seca el mar hirviendo por sus pies

Se vacían las tumbas con su piel,

se arrodillan los soles, se doblan las órbitas

 

El aire que toca su respiración brilla como soles

las células los átomos y las cuerdas

se desintegran por su decreto

se rompen las estructuras cósmicas y sub atómicas.

El universo se entiende minúsculo y despreciable

Inmundicia de barro delante de la majestad del rey.

Y nosotros, biodegradables animales espirituales

¡Portamos la totalidad de esta sobrenaturalidad!

¡Somos hacedores de rayos, nube de la explosión!

¡Sabiduría del autoexistente padre de las estrellas!

¡Somos trompetas tocadas por el flujo de SU aire!

¡Autoridad espiritual suprema en todo lugar!

 

Avancemos venciendo los dominios y las cadenas 

su luz viene en olas colosales como un mar de truenos
su ejército le precede con la misma esencia
luces mentirosas se apagan como sombras
Caen las serpientes y sus infectados

¡nos  sumerge en el mar de su misterio

haciéndonos furia y olas de su océano brillante!

 

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Un grato y hermoso placer leer tus preciadas letras amigo Hugo...
    Hermosas tus estrofas..
    Saludos de afecto y amistad...
    Críspulo el de la Rosa...

  • Carlos Fernando

    Excelente exaltación de El Eterno, reconocible en la sutil descripción antropomórfica, que no me es difícil adivinar de quién hablas. Te sugiero, (sin interferir con tu respetable enfoque), mejor dicho, ¡Te estimulo! a indagar a fondo, porque percibo la sinceridad de tu inspiración, por tus bellas palabras. No eres de los comunes, has recibido un don con la palabra. Ahora tu espíritu debe elevarse a estaturas que ahora no sospechas siquiera. Te lo digo como poeta y como persona de fe. Sinceramente escogí tu poema para llevarlo entre mis favoritos, por muchas razones. Con gran sentido de mi responsabilidad hacia ti, te estimulo: ¡Indaga!, pero ve despacio.
    Sinceramente
    Tu amigo.

    • Hugo Aaron

      Hola Carlos, muchas gracias por tus palabras de estímulo y aliento, tomaré el consejo de indagar a fondo y buscar elevar mi espíritu cada día mas, buscaré los tesoros de sabiduría que están escondidos en su presencia, lo que si creo que no es necesario ni prudente ir despacio, por que este tiempo es de cosecha y si no actuamos a la altura de las circunstancias, se perderá mucha riqueza para nuestro tiempo

      «Mete la hoz y recoge la cosecha; ya es tiempo de segar, pues la cosecha de la tierra está madura.» Ap 14:15b

      Con aprecio tu amigo!



    Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.