Ludvaldo

SONETO DEL AQUELARRE

Mediada de la noche la carrera,

de un monte en el reducto más profundo,

se perpetraba el crimen más inmundo

al que al hombre Satán llevar pudiera:

 

en cabruna apariencia -¡oh, qué quimera!-

reverenciaba al Príncipe del Mundo

y le estampaba el beso nauseabundo

la horda que al Terror estremeciera:

 

espantajos deformes y temibles

y tarascas de muecas imposibles,

homúnculos y engendros del Averno,

 

del Mal los hijos más inconcebibles,

el ejército fiero del Infierno

al que ha de derrotar el Dios Eterno.

 

Osvaldo de Luis

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Tu bella pluma engarza con primor tu genial poema amigo Ludvaldo...
    Grata la lectura de tus letras...
    Saludos y amistad...
    Críspulo el de la Rosa...

  • Ludvaldo

    Gracias, amigos.

    Abrazos para todos.



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