David love

Rosa marchita...

Hubo una vez, en mi jardín, 
una rosa que opacaba la belleza de las otras flores. 

Creció sola, casi sin notarlo, y cuando me dí cuenta, 
era la flor más bella, la más importante de mi jardín. 

Con el tiempo me acostumbré a su belleza, 
y dí por sentado que la tenía, que siempre estaría ahi. 

Como a todo rosa, la falta de cuidado la mató de a poco, 
se marchitó, se convirtió en una rama seca y llena de espinas. 

Me dí cuenta tarde de que se estaba secando, 
y por más que la regué con todo mi ser, era tarde, no revivió. 

Estoy terminando de llorar la rosa, la hermosa rosa que no supe cuidar, 
no a la marchita, la rama seca, 
y me duele el alma ver el jardín y ver el vacio que dejó. 

Recién ahora puedo sacar de a poco los restos, 
clavandome algunas espinas secas, 
y preparando el lugar vacio 
para que con un poco de suerte, crezca ahi otra flor, 
aunque nunca voy a poder olvidar a mi amada rosa.



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