Fernandotorres

SEÑOR INSPECTOR

Muy buenos días, señor Inspector.

Un placer siempre renovado

el que esta humilde empresa siente

cada vez que usted nos honra

con su amable visita.


Pero pase, señor Inspector.

¿Quiere un cafelito de cafetera

con pastas artesanas

o delicias de pastelería buena?

Claro que sí, anímese.

La mañana es larga

pero está entre gente honrada y servicial

que le ayudaremos en todo

que pueda necesitar.


Están buenas, ¿verdad?

Un día es un día, señor Inspector.

Ya verá ahora la sincera sonrisa

que todas las secretarias le regalarán.

La recia planta de los caballeros,

como uno de los nuestros le recibirán.

No se preocupe por nada.


Aquí encontrará las cuentas más claras.

Los balances mejor llevados.

Todo más limpio

que la hoja de servicios

de un monaguillo.

Verá que impuestos mejor pagados,

que archivos bien ordenados,

que water más cuco.

Aquí reina el equipo y el trabajo duro.


Acompáñeme, señor Inspector,

y tomese el tiempo que quiera.

Los tiempos son malos,

pero nuestra empresa

le apoya, le sirve y le quiere.

Aquí estará como en su casa.

Los ordenadores nunca se estropean.

La contabilidad siempre cuadra.

El compañerismo, una costumbre.

Las vacaciones, pagadas.


Es lo que yo siempre digo.

El país necesita

hombres como usted, señor Inspector.

Un profesional serio

que no se vende por nada,

que controle el mundo

como una plantilla descarriada.

 



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