Paranoia

Te escribo.




En mis palabras..., en el preludio de las ocaciones que tengo para pensarte,
huyes tan lejana sobre y dentro de los ecos del silencio,
ya no te comprendo página en blanco, ya no te comprendo ausencia.

Ya no sé sí entiendes mi lectura, ya no sé sí comprendes la luz de mis ojos,
que se está carcomiendo dentro de la invocación de los muertos...,
aquí donde estás escrita de mil idiomas al vacío,
y donde te marchitas,

emigrando a la noche adjunta al velo de los oscuros sueños
donde me entierro el dogma íntimo de este dolor invisible...,

aquí donde me ves oscurecer-me entre el preludio de cadáveres
buscando la definición de vida; arte, y muerte.

Y tan sólo tú, solamente usted me ha robado tal definición
para ocultarla en esa página alba
que se reinicia en mi mirada -cuando despierto-

y decido renunciar a mis sueños,
usted lo era o lo fue...,

sobre el ataúd una incripción,
mi nombre desarticulando mis músculos
en el abismo de mis oraciones puntiagudas
el amor desmaterializa cada rastro
de mis tocaciones sentimentales,
y a vuestro placer con el dolor,
mi indicación a padecer
bajo la anticuario
de mis recuerdos
al fuego que consume el brillo ocre de mis ojos.


 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Grande es tu bella rima en tu genial poema amigo Luis Reyes
    Saludos de afecto y amistad de Crispulo



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.