Reptar Medina

No Te Vayas. . .



He esperado tanto este momento.
Aquí estás, al fin, sola frente a mí.
Luces exactamente como te imaginé, radiante, 
pero muy a tu manera. Adoro esa ternura que 
me inspira a abrazarte y protegerte, encerrada en los
cristales y el armazón negro de tus anteojos.


¿Porqué tardaste tanto en venir? 
¿Porqué costó tanto trabajo hacerme visible para ti? 
¿Porqué quiero gritarte que te amo, cuando no estoy 
seguro siquiera de amarme a mi mismo? 
¿Porqué tengo tantas preguntas y sigues callada?

Dime algo, recuerda aquel día en que sonreíste con
alguna de mis tonterías. O bésame. Mírame a los ojos, 
regálame un gesto, no lo sé, pero ya no sigas quieta, 
callada. Haz algo por el amor de Dios. 
Haz lo que sea. Todo menos marcharte.

Deja que la lluvia escurra nuestros miedos. Quizá el sol 
pueda secar nuestros deseos. Pero ven, acércate, no te
apartes tanto. Juro que me duele cada milímetro que
estas distante. 

Corazón, corazón, corazón!!
Ya estaba ansioso por verte llegar, no me avisaste que
vendrías, pero yo lo sabía. Por eso he estado aquí desde
aquel día. Al pie de esta montaña de ilusiones.
Si supieras la cantidad de veces que la creí derrumbarse.
Pero hoy estás aquí. Ven, dame tu mano y escalemos, será
difícil llegar a la cima, pero estoy seguro que valdrá la pena.
Todo el esfuerzo, el tiempo y la paciencia tendrá su recompensa
al darnos cuenta que esto es lo que algunos llaman amor.
Aunque sabes, eso sería ponerle un límite y sé que esto va más
allá de lo conocido. ¿Tomarás el riesgo conmigo?

Oye, espera, no te vayas, no me dejes de nuevo aquí en mi soledad
Regresa! ven a decirme que esto no fue un sueño más.
Estoy harto de soñar ese momento perfecto y despertar envuelto
en lágrimas de tristeza. No te vayas por favor, no te vayas. . .



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