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Oración desesperada

Señor;

Se que no soy digno de que me mires.

Entiendo que de tu favor no puedo ser merecedor.

Un pecador asiduo he sido, y de tu perdón y

bendición nunca podre gozar.

Pero Bendice y cuida a mi familia, de todo mal

y enfermedad por favor libres.

Son todo lo que tengo, y muy arrepentido me siento.

Así que te pido, de de todo corazón  que de todo mal los limpies.

Y sin pensarlo dos veces, a mi castigame con su cruz que 

yo sin queja la acepto. Y así de esa manera, mis pecados y los

de ellos tolero.

 

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Hermosas estrofas religiosas viertes en tu poema amigo Roma
    Saludos españoles de amistad



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