RICARDO ALVAREZ

1- AL HORIZONTE - 2- DOS ESFINGES

1- AL HORIZONTE

 

 

Como un leal reloj eterno
la vida escoge del amor su instante predilecto,
los hijos del ébano irrumpen el verdor de la hierba
como simbólico himno pictórico de amantes.
Dos cuerpos distintos en hiedra de eslabones íntimos
con la mirada futura al blanco horizonte del nido.
El deseo inmerso en carne, sangre, hueso y alma.
Con la deseada vista de la progenie múltiple.
siento mis pasos deambular con ellos,
la tierra sedar sus dolores de camino y el cuátriple
de las coloridas estaciones
rozar el amarillo al verde y azul pañuelo del techo.
Descargar el abierto cielo su fuerza en su figura de cuerpos.
Un amor ofertándose al otro en una subasta compartida.
Tiempo de los brazos del macho,
minuto esencial en la cintura de la hembra.
Van surcando la tierra horadada plantando la simiente
con la mirada de dos polos opuestos
Norte y sur imantado de diferente esquina y estructura
dejando al silencio sus expandidos gemidos
con los osmóticos sudores embebidos
bajo la cresta candente del sol y sus cornisas.
Amparados en la risa de la medialuna brillante escondida,
fecundando gérmenes al camino donde la tierra traspasa sus potestades
al blanco horizonte de intimo amor y profano roce
donde las pieles exprimen sus frutos de ocales.
Como potro y su par hembra
sueltan su amor y sexo redondeando los nuevos huevos de
una cromía universal.
Tierno amor conjugado de rojo sangre
bordeando el balcón y la cornisa del delirio.
Llevando el amor ambulante en sus espaldas y
los pechos inundados de polen,

con su amor de barbarie y bautismo.

 

Todos los derechos reservados en Safe Creative & Word Press

---------------------------------------------------------------------------

2- DOS ESFINGES

 

 

Juntos bajábamos amor

entre dos puertas abiertas de un mismo cielo/

Veníamos con regocijo de estrellas y

en el camino de esponja absorbimos

cascadas de agua/

Olíamos promisorios jazmines

de abundantes oráculos

y en las estrellas recogimos

trémolos pistilos de trópico/

Los jardines con verdes pastos

levantaban llamas cuando pisamos el suelo

con nuestros dos pares distintos

de cobrizas patas...

.Macho y hembra unidos en pareja de cuarentena/

La tierra bendecía nuestro amor con mareas del planeta

donde construyen el rocío los puros claveles

y fulgurecen su magia de acuarela/

El viento era apacible y horizontal

como una alfombra de magia voladora.

Las lamparillas de dos alas coloreadas

iniciaban un vuelo de arco iris/

Con la calma de la nova paciente

abrimos nuestras miradas de silencio y

por nuestras bocas expectantes

manaba melaza en su semblante/

Acoplados labios de redes destiladas.

Hervía la miel desplegando pasiones

y el rubor de la rosa giraba

en dos bocas tempestuosas/

Nos mordimos las almas con dentelladas

de nubes brillantes en el cielo iluminadas/

Así quedamos juntos...

El uno al otro...

Como dos esfinges de sales perpetuas.

Levitando los frutos celestes

 del amor inconsciente/

 

 

Todos los derechos reservados en Safe Creative

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.