Jorge Manríquez

a un ciego

 

Ya no puedo abrir más un libro, tan poco leer,

Algunas letras que me harían bien.

Estoy convencido que pasare el resto de mi vida entre,

La oscuridad, que nunca veré más.

Expertos amigos míos me convencen para que me,

Opere pero me niego a esa tonta idea.

Porque a esta edad ya me resulta difícil resistir,

Esa operación complicada.

Por las noches ya no veo como la vecina se toma su café,

Sentada a un lado de la ventana.

Ahora solo me queda oír cuando se baña.

O cuando su esposo por las noches le hace el amor.

Porque a estas horas de la noche,

A este hombre le falta la vista, mientras que a mi vecina le sobra el amor.



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