M. C. Miranda

La rosa de la envidia

flor blanca y pura

que por la vida vas

hondeando tus petalos

al son de la ansiedad

blanco sutil de habladurias sin medida

las demas flores en envidia

de espinas se llenan

traman en secreto

condenas de soledad

que con puntas afiladas

planean lograr

y al pasar tu entre ellas

sus espinas te rozaran

y tus blancos petalos

de rojo se treñiran

y de tus heridas

espinas de odio saldran...

sin embargo

tu belleza no se puede comparar

y las demas flores

de envidia se volvieron a llenar

mas sin duda

nada ahora podran tramar

pues la roza de la envidia

ya no se podra tocar



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