Darío Ernesto

El enemigo




Darío Ernesto Muñoz Sosa
El Enemigo
El címbalo golpeó necio y miserable
a oídos de bello
el hijo de hombre
su madre fue María
su padre José el carpintero
aquella voz
execrable de desdén
llevo en la montaña más alta
mostrándole los reinos
de ese mundo
y ese necio, inefable,
propuso dar, por un solo acto
de adoración.
El enemigo existe
tú lo conoces
yo lo he vivido
este, el Diablo, desde antaño
mimado del creador
acaso no lo escuchas,
por las calles, llenas de Ríos
de sangre inocente
oye el fusil, de la guerra sin piedad
en las frentes adolescente
¡Oh por un instante, no lo nombres!
Dile, el Enemigo
tú lo conoces
a la vuelta de tu casa
violando, anda sin tapujos
existe, esta en la bella vida infinita
ofreciendo en las calles, elixires y drogas
metiéndose a las mentes,
en los seres, como tu
como yo, en las caras
en los corazones palpitando
con una púrpura sangre de horizonte
aun caliente, de vida.
Huye mientras exista luz y calma
por que, le he visto
en las tinieblas
negruras del que despierta ,de un sueño
como aquel que ya sufre
y fue vencido
como la bella niña
la hija del cantante negro
cortase sus venas
Instigada por este adversario,
No, no temas, mi coterráneo
a ti hermano y prójimo
te alabo,
he de orar
por tus cuidados, en este mar
de sufrimientos,
que en el pecho
llevo profundo.


Orar con fé
ya que el Hijo del Hombre
al enemigo puede vencer.
Sea pues realidad,
mira Dios que te necesito.
Rescátame de ese sufrimiento.



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