poetaovallino

CONTRADICCIÓN

Se dice que la sangre llama,

Sin embargo mi hija se hace la sorda,

como estatua sumergida en el agua,

como una copa de cristal rota.

Se dice que la niña está en los ojos,

mas en los míos ya no habita,

en mi corazón es en donde palpita

y el lugar en que está refugiada

de aquella alma enajenada

que dirige hoy su vida,

como a una veleta coja,

como a un ciego sin oídos.

Se dice que la distancia lleva al olvido,

pero no sé cómo se mide,

Ni tampoco cómo se escribe

el tiempo aquí en  mi memoria.

Mi sangre se asoma y le llama,

como el hambre a la comida,

como la sal al agua,

pero mi voz retorna ante sus oídos,

y  se vuelve abstracta a su  vida,

así, como una canoa de arena.

No es fácil, es triste,

las ganas , las palabras se agotan,

mientras se diluye en el tiempo lo pendiente,

entre ella, yo y su nobleza.

Mi alma la sueña, ¡la grita!,

la convierte en foto para hablarle,

Y le ruega en vida un espacio de padre,

Sin embargo ella, se hace la sorda,

y eso que dicen que la sangre escucha.

                                                                                                                        Bugues.



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