De mi mundo eres lo más preciado, de mi cielo, la estrella más hermosa, de mi jardín, la flor más delicada, la que perfuma de sueños mis auroras.
Eres lo sutil que abraza mi existencia, lo sublime que mi corazón esperaba; llegaste a mí cuando menos lo imaginaba y me enseñaste a amarte sin medida.
Desde entonces, algo en mí cambió para siempre, porque tu amor transformó mi camino; y no sé cómo viviría sin tu presencia, si ya tu nombre habita en mi destino.
No existe para mí un ángel más hermoso, ni una ternura que se parezca a la tuya.
Y llegará el día en que, tomados de la mano, iremos juntos por la vida, gritando al mundo la dicha de amarnos.
Porque te amo con pasión y con delirio, con esa intensidad que no conoce fronteras, con la certeza de quien encontró en otro corazón un refugio donde quedarse para siempre.
Lo nuestro nació de lo bueno, se alimenta de sinceridad y cariño, y por eso ninguna sombra podrá vencerlo, ninguna distancia podrá borrar sus huellas, ninguna voz podrá arrancarnos del camino.
Y si la vida intenta separarnos, si la distancia levanta sus muros, juntos encontraremos la manera de derribarlos, porque cuando dos almas verdaderamente se aman, hasta el infinito parece quedarse pequeño.
Lo nuestro no sabe marchitarse.
No conoce el invierno ni el olvido.
Es una llama que permanece encendida aun cuando la noche cubra nuestros caminos.
No habrá poder sobre la tierra capaz de darle muerte a lo que sentimos.
Podrán detener nuestros pasos, podrán cerrar nuestros ojos algún día, pero jamás podrán sepultar nuestro amor.
Porque si alguna vez la vida termina, nuestro amor seguirá respirando en la memoria de la eternidad, allá donde no existen las distancias, ni las despedidas, ni el último adiós.
En la inmensidad del universo dejaremos escrito nuestro secreto: dos corazones que, contra el tiempo y las fronteras, decidieron amarse más allá de lo posible.
Y si algún día alguien pregunta qué fue aquello que nos mantuvo unidos, bastará con decir:
fuimos dos almas que se encontraron en medio de un mundo empeñado en separarlas, y aun así eligieron permanecer.
¿Qué importa la distancia que hoy nos aleja?
¿Qué importa la envidia de quienes no comprenden?
¿Qué importan las tormentas, si nuestro amor aprendió a navegar incluso en los mares más bravíos?
Tú lo sabes, amada mía: el amor que por ti llevo en el alma es tan cierto como el aire que respiras, tan profundo como el mar que no termina, tan puro como la luz que nace cada mañana.
Y mientras exista un latido en mi pecho, mientras quede una estrella encendida en el cielo, mientras el universo conserve su inmensidad, habrá un lugar donde siempre viviremos: tú y yo, nuestro amor, y esa historia que ni la distancia ni el tiempo ni la eternidad podrán terminar.
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Autor:
RONALD TADEO RAMIREZ ELIZALDE (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de abril de 2013 a las 02:13
- Categoría: Amor
- Lecturas: 164
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
Con tu preciada genialidad escribiste hoy un hermoso y bello poema de amor estimado poeta y amigo Ronald Tadeo
Saludos de amistad española
Críspulo Cortés
Gracias amigo por leer mis escritos, saludos.
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