jaimen apolinar

HALLÉ


Hallé el camino de las horas,
frontera en nieblas
de oscuros silencios
y piedras vestidas de sangre.


Hallé la frontera en el columpio de mi memoria;
una niña se cuenta de la bestia
que recorre sus palmas y arrulla sus dedos.
La niña se mira las yemas,
son ángeles nadando en el vacío del espejo.


Hallé minutos y tristezas,
libertad presidiaria
de sueños humedecidos
como estatuas solitarias.



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