Aunque no vivas a mi lado, aún percibo tu olor, como un dulce recuerdo que despierta en mí el amor; y todo cuanto nace por ti dentro de mi interior, te lo entrego sin reservas, sin temores, sin pudor.
Contigo, aun en la distancia, me siento un gran señor, porque basta con pensarte para sentirme vencedor; tú haces florecer mis versos, mis palabras y mi ardor, y por la dicha de amarte doy las gracias al Creador.
Eres tú, mi soberana, mi más dulce inspiración, la mujer que se ha quedado para siempre en mi corazón; por ti aprendí que el deseo también puede ser oración, y que amar con toda el alma puede ser una bendición.
Nada habrá de privarme de rondarte con fervor, como un pequeño colibrí que se embriaga de una flor; porque cuando se ama en serio, no se calcula el valor, y por darte hasta mi vida me sobra todo el valor.
Ambiciono ser la causa que provoque tu sonrisa, el refugio de tus noches, la calma de tu prisa; quiero cuidar de tus sueños, acompañarte sin medida, y hacer de cada instante una razón para tu vida.
No confundas lo que siento con el juego de un seductor; no pretendo conquistar tu corazón con artificios de amor.
Si publico estas palabras y las escribo con fervor, es porque cada una lleva tu nombre y nace de mi amor.
Y si alguna vez preguntas qué significas para mí, no habrá verso suficiente para poderlo definir: eres esa dulce historia que mi alma eligió escribir, mi anhelo, mi inspiración… y mi razón para sentir.
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Autor:
RONALD TADEO RAMIREZ ELIZALDE (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 10 de enero de 2013 a las 06:45
- Categoría: Amor
- Lecturas: 198
- Usuarios favoritos de este poema: ADOLFO CESAR MARCELLO

Offline)
Comentarios2
Muy buen poema ! saludos ! muy bonito!
Hermosa inspiración.
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