Eduardo Torres Isleño

Regalo (Poema a un bebé cercano)

Te levanto del mismo suelo sordo

te sostengo desde mi fácil corazón,

está en ti la vida más alta de la tierra

en lo secreto de tu forma física,

ahí, cuando te observo, incansablemente como un niño,

no entiendo tus pensamientos, tu simplicidad,

y veo que es más hermosa, todavía, tu alma,

tu pequeña alma de ángel, tu extensa alma de ángel,

lo que daría por llegar a tu transparencia,

a tu pequeñez, eterna criaturita de polen,

¿qué es el humano sino un fuerte arraigo de vida?

te he observado y siempre eres más limpia,

yo continúo, aprendo, me equivoco, río, lloro,

y no consigo ser constante, ser celeste,

como eres tú, vida arraigada, sangre de ternura

silueta de música verde y pétalos amarillos.

Comentarios1

  • DAMSYD

    La simplicidad de ser un niño, ojalá que no perdieramos ese pequeño regalo con los años.
    El gran amor que emerge de nuestra alma hacia la dulzura y divinidad de un pequeño.

    Ha sido grato pasar por tu escritura, saludos cordiales y afectuosos



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