Eduardo Torres Isleño

Vuelvo a reconocer el silencio de mi casa

Vuelvo a reconocer el silencio de mi casa

escucho lo extenso de los cuartos, la cocina,

los pasillos uniformes, deshabitados, sin polvo;

vuelvo al silencio de la profunda amargura

al interior de donde vivo, en mi cuerpo,

y siento un espantoso lamento de sirena

una terrible alarma de desesperanza

una aterradora catástrofe a mis espaldas

y reconozco que el ángel de la muerte está cerca

entiendo que estoy solo, de soledad incurable,

soledad privada que absorbe y sumerge

sé que dios aún me observa, silenciosamente;

vuelvo a ver mi cuerpo solo, mis manos largas,

los arboles rotos de mi corazón,

y miro lo que está allá arriba

el cielo, las azoteas, los insectos, los pájaros.



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