imoraga

Hielos

Hielos

Tuve que bajar de la montaña que para mi creaste,
sola.
A través de mis mejillas
corrieron las aguas de deshielos que me regalaste.
erosionada, herida,
desgastada.
Me hiciste dejar de creer en mi existencia,
en mi valentía, en mi espíritu
en mi poder de amar.
Sola y en silencio me dejaste en esta altura,
sobre la roca fría,
sin sombra donde cobijar mi dolor,
sin sábanas cálidas donde secar mi pena.

Pero el deshielo terminó.
Y sobre mis mejillas antes secas y  áridas,
comenzaron a crecer las flores,
y respire nuevamente las sonrisas en mi rostro.
Aves coloridas,
mariposas pasajeras,
pastos verdes de alegría,
fueron nuevamente mis compañeras,
y ya no me sentí sola.

Hoy regresas con tus tormentas,  
con la mochila cargadas de alabanzas
que hoy sólo me recuerdan el invierno.
No subiré contigo más montañas
buscando aquella cumbre que sería nuestra,
no seguiré más tus pasos,
porque acá en estas laderas
estoy disfrutando de la primavera.

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