Phoeta Anhonimo

Phoema XXV. La paradoja de un ser inexistente.



No puedo ver más allá de mis manos;
ni atravesar mi respiración con la vida
en la densidad de quedarme ausente
en la ebullición de un cuerpo inerte-líquido.


Ni siquiera construirme las paradojas de siempre,
ni mirar el caos de la calles vacías
cuando se ventilan de pies atropellados
en busca de huellas mártires  
acopladas al contaminado sonido del viento;


Y he pensado; tallarme a un árbol,
- sentir la vida - la naturaleza
tan libre en la epidermis quebraja
de los siglos que vivo consumado
por la copa rota de mis labios
extinguiendo el silbido de la ausencia
a través de los años apodados
en mi espalda, desnuda 
ante los azotes del tiempo.


Y lo he pensado tantas veces,
dejarme consumir por los años
- tatuarme en la tierra
ser alimento del presente
en el futuro - que vuelo
más allá de un papel
libre en la cárcel
de un libro,
autor de un escritor inexistente, 

Que no quepa duda
sí decido suicidarme
entre la paradoja
de saberme vivo mientras estoy muerto
en los ecos distantes de la vida con mi cuerpo

cuando he pensado tantas veces

que he sido una imagen
pegada en la reflexión
de un escritor 
atemorizado por la muerte... 

Y de los preámbulos detallistas
en el contexto de preguntarme tantas veces

¿Que es la vida?


para desecharla en la arbitrariedad

de saberme existente 
cuando dentro de las mismas páginas
los números de las esquinas
me dicen que siempre he sido inexistente
en la libertad de quedar siempre
de entre el sonido de un lector hambriento;

y lo he pensado, la vida,
de una vida ficticia
será realidad
cuando se escuche una voz ajena
haciendo el mundo suyo
y en su retina lo lleve
más allá donde el escritor
solía llevar su aliento
en el autor escrito
en el asesinato natural de una lágrima. 

 



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