Quiero que los niños me coman...

Angel Reyes Burgos

Es muy probable que algunos me tachen de loco y lunático por esta entrada, pero el titulo se ajusta perfectamente a lo que siento y quiero decir...quiero que los niños me coman y no en un sentido figurado, que me coman a mi...


Cuando muera no quiero que me coman los gusanos ni me incineren, es una perdida, una gran perdida de proteínas y la energía que tanto necesitan estos pobre niños.

Mi carne no es diferente a la de cualquier animal y una vez procesada debidamente cuando muera, puede alimenta a varios niños
y alejarlo de esa muerte tan atroz por la que pasan.


Una vez muerto, nuestro espíritu pasa de la materia a un estado superior sin las ataduras de su envase, este cuerpo nuestro que a nivel físico utiliza nuestra mente y nuestra consciencia...

Hasta la religión católica y otras, en forma simbólica nos da de comer del cuerpo de cristo, quiero ir mas allá de los símbolos y convertir en una realidad esa comunión, una vez muerto mi cuerpo puede salvar vidas y si tuviera los medios necesarios y fabricas comprometidas, no dudaría en firmar de inmediato mi compromiso, no tendría nada que perder
y muchos hambrientos del mundo, tendrían mucho que ganar...


Solo es un sueño que nunca se hará realidad por una razón, el hambre en el mundo, enriquece los bolsillos de muchas personas y si esta fuente de energía de nuestros muertos fuera posible manufacturarla para dársela gratis a los necesitados, los miserables...en lugar de tener diez mil millones de dolares, solo tendrían mil millones...se sentirían pobres...
 

De todas formas, esto no seria necesario si la sociedad no tuviera esa doble moral, de ignorar a los vivos y homenajear a los muertos, con esos suntuosos mausoleos, mientras las personas se mueren en las calles y el negocio funerario mueve cantidades exorbitantes de dinero...

Cuanto puede doler el pensar en ese hermoso Taj mahal de la India como homenaje a una difunta,mientras millones de personas morían de hambre en las calles.

Solo es un ejemplo de los miles que hay y que nos demuestran lo incongruente que resulta honrar de esa forma a los muertos...mientras nos olvidamos de los que mas lo necesitan...los vivos.

No me importa en absoluto que me digáis loco, se lo que estoy diciendo y me siento muy feliz...


Ángel Reyes Burgos.


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