Naima Andrea

EN CONTRADICHO...

No se me ocurre nada de lo que pueda escribir...


Estoy aqui sentada, esperando que el frío que hace se contente con congelarme los huesos y no el cerebro.


Le pido a mi musa, endiosada dueña de mi creatividad,
que me ilumine y me permita crear una historia de amores imposibles,
entre gente inexistente, en efímeros castillos de nube...


Pero la desgraciada se ha ido a paseo.


Es tal vez mi musa, la mas engreida cretina que jamás haya conocido:

Las hubo que se iban conmigo a la cama, como la más fácil de las mujeres, a llenar mis noches de sueño con fantasías,
y las que robaban al viento las palabras que se convertían en versos en mis labios.

Y como olvidar a las que me susurraban al oído al recorrer yo los cuerpos ajenos, con los fragmentos de alma que atravesaban las pieles a cuchilladas posandose en las superficies desnudas que mis dedos recorrían en momentos interminables, para que las caricias creadoras construyeran un nuevo mundo, de noches apasionadas y luz de luna.

Pero mi musa, la endemoniada musa, no me da un respiro...
me tiene atada a sus designios, y no me deja hablar ni con mis pensamientos ni con mi voz, y así, cual adúltera esposa, pretende que diga lo que desea, sin permitirme la expresión.

Ingrata y traicionera, se expone ante los otros a traves de mí; pero al pedirle consejo, un minuto de su tiempo, me vela los ojos, me cierra la boca, me tapa los oídos y me encierra la razón, y me hace prisionera de su deseo.

Y luego ella, santa hipócrita, infecunda dama de pútridas raices, pretende hacerme escribir de aquello que no conoce, de las pasiones escondidas, de los versos de poesia, de los temblores exquisitos que recorren las pieles desnudas, de suspiros y besos y caricias que no ha vivido, para luego con sus aires de falsa virgen, ofenderse ante el roce poco inocente de una mano indecorosa, y los suspiros exhalados de una pasion avasalladora, y ante los besos atrevidos de noches sin luna.

Tunante y doble, víbora inescrupulosa.

No me sirve para nada, nada me otorga en pena, todo lo desea para ella.

Tísica desagradecida que se adueña de mi alma, y luego a cambio, maldita egoista, me niega el placer de un beso de aurora que llene de colores mi locura; no roba para mi los versos que tiene guardados el viento.

Sólo brotan de su ser, para posarse en mi boca, las hirientes palabras, incluso contra si misma, descarada y atrevida, musa pervertida.

Cual intrépida ramera, me otorga solo la corta dicha de contar las desgracias, para abandonarme luego, cobarde, en las desdichas...

Como les decía, mi musa, mi endemoniada musa, se ha ido a paseo...

 

 

Comentarios1

  • PoemasDeLaSu

    Quiero masssssss!!!!!
    Está espectacular, buenísimo.
    Y el tema , ni hablar, de 20, de diez es poco.
    Besos
    Su



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