Ana Maria Delgado

SENSACIONES

Al concluir el penetrante día de otoño

dolorida observo borrarse el horizonte pintoresco,

me abruma que se aproximen las tinieblas

porque será menester ahogar mi soledad

en su hálito helado.

                                                                                                                                         Ante la cercana noche mi boca tiembla,

como tembló el sol hace poco 

 al ocultarse entre corpulentas colinas.

 

Agito las manos entre la brisa,

buscando en la nada lo inexistente

y cansadas de vagar sin poder tocar o sentir,

se posan sobre mi cabeza alborotada

y halan fuerte la maraña espesa

alisando en segundos miles de finos hilos,

al tiempo que aparecen sendos hoyos de angustia

en mi rostro adornado de profundos pliegues.

                                                                                                                                         Me consterna el espectáculo siniestro

 de la noche ineludible, 

me intimida su armonía, su paz y su silencio

….tan eternos, extraños, insondables y tristes.

 

Armonía, paz y silencio nocturnos,

eternos,

como los aturdidos momentos

de la hermosa y diminuta ave roja

que el incoloro viento arrastra 

en una carrera desembocada, sin razón y sin meta.

 

Armonía, paz y silencio nocturnos,

extraños,

como tus pensamientos geniales,

anidados en tus quimeras estables.

 

 Armonía, paz y silencio nocturnos

insondables,

como tu renuente corazón cuando me odias,

como los secretos grandiosos

 pronunciados por tus labios sellados.   

                                                                                                                                 Armonía, paz y silencio nocturnos,

tristes,

como árbol seco y sin ramas

y manojo de flores fragiles

devastadas por el excesivo abrazo

de la tormenta ávida y frenética.  

                                                                                                                                         Armonía, paz y silencio nocturnos,

eternos, extraños, insondables y tristes,

como mi humanidad en su quietud usual,

penando en el rincón apartado del juego,

sollozando por las ausencias cercanas y lejanas,

tratando de alcanzar el mañana esquivo,

deseando emocionada, esperanzada,

degustar curativas pocimas

de tus manos diestras y limpias. 


POR:ANA MARIA DELGADO P.

Comentarios4

  • Viento de amor

    En realidad al leer éste bello escrito he sentido una rara sensación es que me compenetré tanto que me dí cuenta que está escrito con una gran sensibilidad que me quedé pensativo por unos minutos. Ha sido un placer visitar vuestro espacio, apreciada poetisa.

    Un cordial saludo de

    Mallito

    • Ana Maria Delgado

      Mallito:

      Agradezco la lectura del texto y su sensitivo comentario. Abrazos. Ana Maria

    • flabio marti

      que bello y nítido se siente hoy Ana tu poema, con el sello de tu pluma

    • Criticón

      Hap... el Otoño se fue, y viene el cambio de clima... Parece vives en un lugar frio, donde las noches son calmadas, sin ruidos y pasan lentas que te hacen añorar el pasado, pero no veo en tus pioemas la compañia del amado, de hecho no lo mencionas, como que guardas recuerdos muy en tu interior, y eres un poco reservada como para externarlo pero sus razones tendrà...

    • alfonsoarte

      Tu pluma es agradable, fresca, y de un gran contenido literario... me encanta tu sensibilidad creadora.
      Desde Venezuela recibe un abrazo con mucho cariño.
      Alfonzor



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