Eremita

la realidad

que es la realidad,

un sueño enajenado de cordura,

un mendigo insestuoso travestido de monarca,

una voz sin eco que se pierde en olvido;

agotada de  enfrentar a la esperanza, las ilusiones, el destino.

presa de ella misma se destierra por el camino de la monotonia



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