Sammantha

La psique del estambre



Tenemos clavadas espinas en el dorso

Tenemos el alma pendiendo del minutero

la sangre en hilos medios deshilachados

tenemos la palabra en un sonido.

 

Tenemos la distancia tan corta

de la avenida a la roca.

 

Todo, es un maldito sarcasmo, ya no un "mundo absurdo"

ya no, ni lo que dijiste, ni lo que alguna vez dije.

 

Alguna vez...

 

"Alguna vez", que con el tiempo no se hace más que un tiempo pasado... a la palabra...  

Alguna vez, se vuelve como el hubiera; que ya no existe, pero que se dice.

Alguna vez... dije que hubiera querido quedarme contigo colgada de tu pecho; 

de mi oreja a tus sonidos de compases tranquilos.

 

Hubiera querido quererte por mucho más tiempo.

Hubiera previsto desde antes, todo este camino trozado. 

Decir hubiera es desperdiciar, uno, dos, cuatro, siete segundos por cada tecleo.

Hubiera, otra vez y sin importarme la hora, un te quiero de lo que fuimos.

 

Un último abrazo de lo que seremos despegados.

 

-"Ésto no está funcionando" 

Ni eso, ni aquello, ni esto.

Ni nada.

 

Pero sin embargo, aquí estamos, aquí seguimos aferrándonos más a la vida que a la muerte, más al calor que al frío. Más a la sonrisa que a la felicidad.

Y ¿por qué?

...

 

Porque tú y yo "crecimos" y perdimos la noción de los parches.

De remendar...

 

Perdimos las costumbres,... las costumbres de llevar trozos de tela, para aquellos hilos que deshilachados en conjunto se nos van haciendo un gran hoyo; en la pierna, en el brazo, en el alma.

En coserlos incluso en donde se ve roto. [En cualquier parte que sea]

Todo este sarcasmo,... no es más que una bola de estambre, con millones de hilos formando una hebra, con millones de espacios formando una masa, con millones de estambres formando un estambre.

 

-¿Cuánto tiempo perdemos en coser un parche de cualquier espacio descosido? ¿depende de qué tan chico sea el espacio? ¿aún así perdemos? Hmmm, ok.

 

En fin, hay tantas cosas de qué hablar...

y tanto tiempo que vamos a ocupar para pensar en hablar o en caminar, para decidir caminar y hablar, a la vez, para ver que otra cosa podemos coger para montarla en los hombros del mismo tiempo... en los hombros de las acciones que puedan conjuntarse. Sincronizadas. Sincronizadas sin jamón que ahorran tiempo.

El tiempo al tiempo.

 

Ojalá algún día aprecie la enseñanza. Ojalá algún día aprenda del tiempo, del cómo mascarlo a mordidas grandes y a pocas digeridas.

Ojalá algún día no me de cuenta de que el hubiera no es sólo mas que una palabra que no puede comerse sin indigestión sentimental.

 

Ojalá no me hubiera dado cuenta de que ojalá tampoco existe, ni palabra, ni sonido, ni cualquier letra. Ojalá no me hubiera dado cuenta del Realismo.

Ojalá no supiera de que nada, ni que nadie, ni que incluso yo existe, hasta que se encuentra con la imaginación de otro.

 

Ojalá... no me hubiera dado cuenta de que dí el abrazo más triste que pude haber dado, en toda la vida de mis cortos brazos.

 

Te quiero Aarón

 

 

Comentarios2

  • Andrea Valentina

    Sammantha muy bue escrito, ecléctico y cargado de setimientos, tus repeticiones son convincentes y seguras, eso inmuniza al lector con la misma seguridad con que fue escrito, me tocará verte en otros textos para identificar si es tu estilo o la consecuencia de este sentir.
    Buenas imágenes también, continua, fué agradable pasarse por aqui

  • Sara (Bar literario)

    muy bonito tu cuento cargado de poesía Samantha....reales metáforas nos dejan con esa sensación vernos en el espejo en cada una de tus palabras,,,
    por otra parte, Samantha que bonito nombre siempre me ha parecido tan poético y enigmático...saludos!!!



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