Marisela

"Aquel Encuentro"

El reloj echaba rodar sus agujas desesperadamente

Mas las horas y los días transcurrían sin prisa

Tras varios encuentros que nunca habían logrado concertarse. 

Sin embargo, ese día al fin llegó.

Nos encontramos envueltos en una conveniente excusa

De cenar bajo la luz de una habitación

Y disfrutar de una buena película

Que se suponía nos estremecería

Pero de miedo y terror.

Aún así, nada de aquello sucedió,

Porque el encuentro prometía más que una cena y una cinta,

Una ardiente noche que quizás, en el fondo,

Los dos amantes anhelaban en silencio.

 

Fue así como pudieron más nuestros cuerpos

Que hostigados de mirarse y respirarse tan cerca

Y callados en el silencio de un pause en una perpetua noche

Irrumpieron la quietud entre palabras y besos

Logrando la conjunción perfecta de dos almas solitarias

Que al final sólo fueron una.

 

 

Tu mirada penetrante

Y al mismo tiempo tierna, dulce y sensual

Fueron como intensos rayos

Que tuvieron refugio en mi corazón.

 

Nuestros cuerpos se desearon

Como el pasto seco al rocío lo ansía

Para saciar su sed

Y sentir con demasía.

 

Perfumes y alientos se confundieron

En una noche que conspiró

Para que dos volcanes en erupción

Derrocharan pasión.

 

Tus labios casi de seda

Se acercaron a los míos besándome tiernamente,

En ese momento yo temblaba sin salida

Estremecida entre tus brazos, besos y caricias,

Provocando mil suspiros

Que me llevaron al éxtasis del deseo

Sofocada por el fuego inadvertido

De tu intrepitoso apetito.

 

Me turbé por un instante

Tanto, que llegué a desear que la noche fuera eterna

Pues estaba desbordante,

Y ya perdida para siempre

Me entregué en aquella alcoba sombría

A la perfecta y dulce tregua

De tu apacible bravía.

 

Lo que puede hacer un beso.

Nos trastorna los sentidos

Y nos lleva a recónditos y desconocidos deseos

Que en el alma y el cuerpo habían estado en receso.

 

Comentarios1

  • jacinta ceballos

    MUY BONITO FINAL.....FELICIDADES



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