Roberto Moran

Tu blanco rostro…

Extraño a las violetas de la primavera tardía

Que se llevo a las doncellas

De largas cabelleras a los campos de una ciudad en sequia

Dejando el corazón solitario

De este rojo escritor apasionado

 

Hoy canto a las golondrinas

Tristezas de extrañar al alma

Y les explico que esto es como un invierno

En primavera

O un verano en la estación de un tren de juguete

Con los vagones llenos de sueños

Exportándolos al extranjero

Donde los besos saben a ajenjo

Y el cantor desafina en el concierto

 

Y extraño tus ojos

Llenos de mis deseos

Esos ojos como espejos

Donde reflejo todo aquello que yo no veo

Esas caricias que están agonizando en mi interior

Esas ganas de tomar tus labios

Y hacerlos míos

De compartir mis sueños

Y hacerlos tuyos

 

Y mi alma grita por la tuya

Porque extrañar al alma es como

Dibujar sin líneas

Pintar con arcilla

Y esculpir con pigmentos

Porque extrañar al alma

Es tener la vida sin poder compartirla

Es tener la alegría cautiva

Sin tener quien la libere

Es ver al horizonte y no presenciar nunca el ocaso

 

¿Y en los andamios de mis ilusiones

Aparecerá tu desnuda figura

El día en el que las cayenas desangren la sangre purpura?

¿Resonara tu voz en mis oídos ciegos

Diciendo esas palabras que harán eterno eco

En el corazón enamorado

En el estomago hambriento

En el cerebro moribundo y sediento?

¿Morirán las memorias de pasados ilegales

De futuros de contrabando y de presentes moribundos?

 

Y mientras tanto sigo en el bar de los canarios

Escuchando sus tangos y fandangos

Sus historias y lamentos

Sus glorias fracasadas

Sus penas bien logradas

Para no extrañar tanto y beber más

Para no llorar tanto y reír más

 

Reír de la luna ahogada

Beber del desierto del mar

Extrañar a tus ojos

Extrañar a tu voz

Extrañar tu blanco rostro…



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