Gloria Rivas

El climax del sueño de Ernesto Cardenal


Anoche soñé con un coito, un sueño realista, hiperrealista.
Me martirizás con la carne
para que te quiera más
mas no carnalmente.


anoche, los sueños se volvieron, un fuego
candentes las caricias
que entre las colinas
se fundieron, a tu cuerpo
amarrándose...


Anoche soñé con un coito
tan corto que no gozamos
tan breve que no pudimos
alcanzar lo que quisimos
solo mojarnos los labios
para quedarnos con sed
y hambre de mas intentos


Anoche yo tuve un sueño muy ardiente
y soñe que yo estaba entre tus brazos
y que de pronto las caricias se volvieron candentes
y que ya no podía parar, pues me sentía extasiada
pero al despertar me di cuenta que no habia pasado nada
que todo habia sindo un sueño
y mi alma se quedó hecha pedazos.


En un sueño perece mi alma,
en un sueño extraño tu presencia,
en un sueño mi corazón desvaría,
en un sueño olvidado en el tiempo
he de renacer con pasión,
para poderme anidar en tu alma,
dejándome llevar llego para
siempre a tu corazón.


Anoche soñé contigo
en donde tus labios con suave
y ardiente mordisco, despertaban
en mi el deseo ardiente...
Al posarme suavemente
en tu cuerpo...
recorriendo cada espacio
solo yo conozco tus deseos
ya cansados de amar senti
como tus gotas de sudor
se impregnaban ...
en mis senos
hasta que
sellastes con un beso
el gemido... de mi coito.
y mi entrega a tu cuerpo.


Anoche soñe contigo y sentí tu olor
Mi amor sueño con hacerte el amor
Y con mis besos intensos llenarte de pasión
Morder tus labios suavemente has perder la razón
Saborear tu cuerpo, acariciar cada parte de tu ser
Marcar con mi boca tu piel
Para sellarte por siempre mi bien
Cabalgar en un coito profundo como Amazona sobre tu piel
Estoy sedienta de tu esencia y tu eres mi Eden
Lis-Amor Platónico


los gemidos explotaron en caricias
febriles de sentimientos,
recostados sobre el lecho
de tus brazos durmiendo en los momentos.


Y te volví a soñar
como caballo desbocado
brioso querías cabalgar
todas mis veredas
hasta acabarte mi respirar.
Mil aromas desprendían
nuestros cuerpos después de bebernos
todo el zumo de la piel,
entre murmullos y mordizcos
se encendieron los volcanes
para eclipsarse en uno solo
y alcanzar el mágico coito
divino placer.



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