Gerson E. A. Arenivar

Te Vestiste de Azul

 

Te vestiste de azul la última tarde.

Era el azul oscuro de un crepúsculo nublado

que se va muriendo poco a poco, palmo a palmo,

y se va tiñendo de negro, sí, de negro.

 

Te vi mirarme mientras escribía

un verso sin nombre y sin rima,

ese verso del alma que desearía fuera un beso

an lang="ES-TRAD">para que tocase tus labios en vez de tu oído.

 

Te vestiste de azul la última tarde,

y bailaste en el aire para mi mente,

aquella melodía que ninguno de los dos conoce

pues es sólo una fantasía.

 

Te oí hablarme en un silencio

de respiración acelerada

mientras mi alma sudaba un prolongado frío,

al ver salir de tus labios el aliento de una palabra

que no pronunciaste

y que yo solo soñé.

 

Te vestiste de azul, lo recuerdo bien,

aquella remota tarde de otoño.

Y me temblaba la mano mientras intentaba entregarte

aquel verso sin rima y sin nombre.

 

Tú me entiendes:

Es aquel corto verso

que desearía más bien que fuese un beso.

 



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