Podría dejar de llamarte, de buscarte entre los días y de escribir tu nombre en el silencio; pero jamás dejaré de amarte, ni de llevarte sembrada en mi pensamiento.
Jamás dejaré de quererte, de soñarte con los ojos abiertos ni de esperarte con el alma despierta, porque siento que nací para amarte y que mi vida encuentra en ti su respuesta.
Eres quien gobierna con dulzura mis sentidos, la soberana de mis emociones, la dueña del jardín donde florecen mis esperanzas.
Eres quien despierta mis pasiones más profundas, el alba de mi felicidad y el ocaso definitivo de todas mis tristezas.
Sin ti el camino pierde su horizonte; la fuerza abandona mis manos y el valor se esconde en el silencio.
Pero a tu lado renace mi coraje, descubro el rumbo de mis pasos y me convierto en el hombre que siempre soñé ser.
Solo tú eres capaz de arrancarme de la soledad que marchita el alma.
Solo tu amor hace resonar mi corazón como un trueno lleno de vida.
Y si algún obstáculo intentara separarnos, haría de mi amor un escudo invencible, porque protegerte sería el más noble de mis destinos.
Por ti procuraré ser cada día un hombre mejor: el mejor para amarte, respetarte y comprenderte; el mejor para cuidar tus sueños, para sostener tu mano cuando el mundo tiemble y caminar contigo hasta el final de nuestros días.
Eres el sol que ilumina mis mañanas, la musa que inspira cada uno de mis versos, la reina silenciosa de mi corazón, la más hermosa de mis bendiciones.
Eres mi alegría constante, mi esperanza infinita y la estrella que jamás deja de brillar en mi cielo.
Tu esencia tiene la armonía de una melodía eterna.
Transformas mis lágrimas en sonrisas, mis tormentas en calma y mis noches en amaneceres.
Eres la perfecta unión entre la ternura y la fortaleza, entre la razón y el sentimiento, entre el cuerpo, el alma y el infinito.
Eres la sinfonía que da sentido a mi existencia.
Siempre supe que mi largo peregrinar algún día encontraría su destino.
Mientras ese momento llega, seguiré esperando el milagro de escuchar, muy cerca de mí, la dulzura de tu voz pronunciando mi nombre.
Entonces comprenderé que toda espera tuvo sentido, que cada lágrima fue una semilla de esperanza y que la felicidad no era un lugar lejano, sino el instante bendito en que nuestros caminos se encontraron para no separarse jamás.
Porque, entre todos los milagros que la vida pudo regalarme, el más grande eres tú.
Autor: Ronald Ramírez Elizalde
-
Autor:
RONALD TADEO RAMIREZ ELIZALDE (SeudΓ³nimo) (
Offline) - Publicado: 12 de enero de 2012 a las 18:48
- CategorΓa: Amor
- Lecturas: 218

Offline)
Comentarios3
Un amor hermoso con mΓ©trica y rima libre,buena conceptualizaciΓ³n,un gusto leerte,un abrazo.
Hermosa decisiΓ³n, bellos versos, inspirador muy inspirador el amor! un placer leerte!! un abrazo!
Su descripciΓ³n
tipo retrato
me ha parecido buena
en como describe al amor,
y como en amor se expresa,
en ella como imagen de su realidad,
y al parecer en la cercanΓa
o intento de aquello.
En sΓ es un buen poema.
A. P.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. RegΓstrate aquΓ o si ya estΓ‘s registrad@, logueate aquΓ.