Alexander Vortice

FUEGO CRUZADO

A falta de originalidad

sujeto el vaso de whisky con aspas de hielo.

 

Afuera se guisan los niños a golpes de metralleta:

nunca entenderé por qué somos tan predecibles

ante las angustias de nuestros semejantes.

 

El fuego cruzado se escucha

en la palma de tu mano derecha,

esa que sabe perfectamente los pecados

que comete la izquierda.

Berrea el horizonte estrofas sin carmín,

sin guiones made in France,

ni lazos cervantinos…

 

Ojalá dentro de mil años podamos mirarnos a la cara

sin tener que exhalar fingimientos, sangre de inocentes

o billetes marcados por la secreción.



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