Vitalidad

Eduardo Urueta

El pulmón de la escoba, son mis manos,

Y el corazón del sartén.

Mi boca tiene la sangre de mi voz

Y el mirar, a través de lentes.

La violencia del bolígrafo es mi pensamiento

Que he de pagar , a culpa de sus bramas, al quebrantar la hoja.

La convulsión del sueño, que descansa en la sepulturera almohada,

Es la espuma tenaz del arrebato.

El motor de la masturbación, a cuestas de la cama, su remanso de mar; eres tú tan lejos.

El escudo de la silla, mis nalgas de país corriente.

La aspiración humilde de ser hijo que conspire, a través de los fines masculinos, con licor de paz; es mi fuerza de leche pálida.

El templo del ciclo, el desafío del amor mundano

 es mi beso en una escalera de burlonas uniones con ventanas de silencio

Revive, se reconoce el libro, con mis ojos de prueba.

También tú, eres el significado de la vitalidad.

La salvaje geografía, de los contemporáneos del Valle de México,

Es el Chiquihuite  con destellos de hambre, silenciosos pero agotadores.

 

Intencionalmente parpadea la antena de la Torre Latinoamericana

Para volver colmillo de volcán erguido, su cima

Más que el Xitle y el Ajusco.

 

Así paro, de mi vientre abierto a la resistencia de varón,

A la capital y al Estado.

Me penetro los asesinatos,

Me detengo a ver las acequias para saber de la negación que pervierte al sistema nervioso.

El oro y la puerta son lo mismo, nidos de la riqueza

A punto de dirigirse al paso del cuerpo.

Es articulación erótica, bajar la mirada y clavarla al centro,

Protestando el centro, comiendo el centro con mis pupilas, al centro, donde las braguetas escudan la nobleza oportuna de los sexos torneados de los muchachos, sus miembros de centro, donde cabalgo;

También sus hombros.

 

Distante anhelo respirar del aire rasguñado de edificios de Manhattan

Donde habitaron gemelas arquitecturas

Y que en su agonía y desaparición santificaron los Estados Unidos.

¡cuánta axila, cuánto arado, en el campo!

¡cuánto maíz he de comerme!

 

Juro al futuro  infiltrarme a todas las tierras

(quién sabe mañana podré ser un cerro)

porque soy ella.

  • Autor: Eduardo Urueta (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 20 de octubre de 2011 a las 12:28
  • Categoría: Naturaleza
  • Lecturas: 70
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