RICARDO ALVAREZ

Poema IX - encendida de azul - 30 - p de amor

 

¡Mi hermosa playa azul!

Oleaje blanco, espuma y burbuja...

Arena donde dejé mi palabra desesperada

y hallé un paraíso terroso

en los costados de tus ojos pardos

tras el bosque de tulipanes desnudos.

La pleamar vino con tus alas de gaviota libre,

se planteó la discordia entre

el azulado gris y el marrón-tierra/

En desvelo y disputa,

desgarrándose con los dientes hasta la piel

por tus colores soberbios.

 

Las hojas en abanico de arco iris,

vistieron sus ropas galas de epidermis ante tu piel/

Las ostras abrieron su boca en el anillo  de las caracolas,

emergiendo su perla magnética

como si te arrojaran una saeta larga en la hora única

cuando el mar muestra su lengua idolatra,

mojando apenas fresca la ribera de tus pies

entre el otoño florecido de verdes

la niebla se escondió a la sombra de la primavera, y

dentro de tu vientre la arena desarrolló las piedras,

fecundando las algas asombradas/

Al penetrar la luna...

el sol iracundo mostró sus afilados dientes,

desplegó sus pasiones y la ultima paloma temerosa

se posó en tu cabeza de atalayas y

escaló los peldaños de tus sobresalientes turgencias/

El ínfimo silencio habló por tus caderas

cuando las palabras del planeta deshojaron sus pétalos y

el agua marina seguía tus pies de suave peso,

como si bañara el puerto de los fuegos culmines y

paladeara tus encantos terrenales/

Trepando a tus labios a encender los cerezos,

las moradas uvas y sus flores de jugo rojo/



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