loscarjimenez

TRAS LA LUZ INFINITA DE TUS OJOS.

    En penumbras mi alma vagabunda sufre el suplicio de su funesta decisión.

    Tras seguir la ilusión, la panacea que un día para mi logró ser el amor, hoy mi mente y alma se dispersan, van y vienen de mi ser transformándome en otra persona, me veo al espejo y no me reconozco, mi ser se disuelve ante mis ojos.

   Mas cada día pasa, mi fin aunque lejano aun se muestra firme e imponente cual  montaña imposible de librar, cada día veo mas lejos la esperanza, la esperanza de ver de cerca, de vivir, de sentir algo parecido a la felicidad que un día creí encontrar.

   Cada vez mi sublime voluntad languidece, cada vez mi vista se nubla y  mi ser de nuevo regresa a las tinieblas.

   Lóbrego camino ante mí ha puesto el destino, peligros insondables he de encontrar, escollos, derivas, riesgos que mis ojos no son capaces de mirar, vago en caminos tan oscuros que creo a cada paso que he perdido la razón.

   Algunas veces a lo lejos veo luz, una nueva ilusión ilumina mi destino, mi corazón se acelera, mi mente y mi alma atormentadas y aun ciegas creen de nuevo ver la esperanza a través de estos ojos míos que se han nublado.

   Mis manos, mis pies, mi cuerpo despierta y de portentosamente cobra fuerza sobre humana, entonces veo hacia bajo lo que antes parecía tan alto que se perdía en la infinidad, de pronto, veo todo con falaz claridad, que me parece que mi vista toca el infinito.

   Entonces me siento altivo, me inunda un espejismo de felicidad que la vida me parece afable, creo entoces que soy yo la causa y centro de todo, soy entonces feliz como cuando niño no había mundo mas allá de mis juegos y mis padres.

   La vida me sonríe, mas de pronto el miedo se apodera de mí, y me enfrasco en un duelo sin sentido entre el deseo, el anhelo y la realidad, es un duelo más allá de la moral y de los límites de mi realidad.

   Navegaba entre sombras de muerte, desde lejos y como ensueños escuchaba canticos funestos, mi alma siempre nublada y mis ojos siempre tristes.

   Y apareciste tu, una luz en mi oscuro andar, una nueva ilusión que agitó mis sentidos, en la apacible calma de mi lento sufrir, apareces de repente, tú torbellino inefable de sensaciones y anhelos.

   Un nuevo despertar de mi trágico ensueño, ayer como dormido vagaba por la infinidad de mis desvelos, suplicando el fin de mis lamentos, en mi oscuridad infinita, hoy son tus ojos, bellos, claros como la miel, resplandecientes como el sol,  tan apacibles como el mar, que en mi alma despiertan tal tormenta que entre escombros peligra mi vida.

    Son tus ojos algo más que la ventana a tu alma, son el reflejo de la mía, tus ojos se han clavado en mi memoria, y ya no pedo ver más allá de la calma infinita de tus ojos.

    Has llenado mi corazón de esperanza, iluminaste una vez mas mi camino, tierna y apaciblemente, como un valle que al amanecer es besado suavemente por los tenues y delicados rayos del sol,  que un día más brilla, a la sobra del resplandor de tus ojos.

 

                  OSCuridAd Rodea mi ser y SIega mis pensamientos tU Luz enternece a mi alma.

 



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