Leandro Rodríguez Linárez

(Intitulado XXXVII)

Es el viento negro de esta selva de estrellas y su luna de plata sola su tesoro, ellos abdican mi paz y me traslada con ruedas mágicas a un recinto donde te tengo sin carnes ni huesos, como la luna más lírica en el reflejo del agua desesperanzada de un pescador. Viento, camposanto de voluntades, de bocas, de deseos interfectos. Viento negro, llega a ella como un brazo de sol o de plata, has que calle lejana, dile que callo lejano, para que cuando inexistente sea éste recinto y vistamos nuestras carnes, mi paz y la de ella yergan y no importará más tu color, viento negro.

 

LRL

 

1-7-2011       



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