Eleva tu vuelo (I parte) (cuento)

Felipe hassan

Una isla en el medio del océano pacifico, se encontraba una base militar, donde las rocas en el fondo del acantilado se trasformaban en filudas cuchillas de sedimento, con las que no tenían  ningún impedimento de matar a cualquiera que cállese allí. Quedando como un cuerpo descuartizado en el fondo del océano manchando con el tinte rojo  sangre, las rocas y el mar.

 

Un prisionero llamado Alexis, experto en aviación y en armas de fuego, fue secuestrado de EE.UU durante la segunda guerra mundial por nazis. Antes de secuestrarlo, descuartizaron a todas su familia delante de sus ojos, un por uno. Mientras ellos gritaban pidiendo ayuda, era como si el aire se comiese cada palabra pronunciada; su voz quedando en el vacío y  la sangre fluyendo como lluvia, al igual que sus lágrimas que  manchaban el piso y su alma de dolor.

 

El prisionero fue llevado a la isla para que construyese prototipos de armas de fuegos, destrucción masiva y  aviones de guerra, donde lo tuvieron de rehén casi la mayor parte de su vida junto a otros ingenieros e inclusos químicos de profesión. Al parecer esa isla era como una cárcel. Piezas no más grande que el porte de un sillón familiar, con colchones de grosor de no más de 10 centímetros que hacían sus huesos crujir con el metal de la cama, los pasillos largos y angostos, donde los acorralaban grandes estructuras de metal para que no se cayesen sobre el primer piso. Ya que en aquel lugar se encontraba el comedor donde ellos comían. En el subterráneo se encontraba el taller donde ellos eran obligados estar la mayor parte del día construyendo y manipulando químicos como si fuera un juego de niños de 10 años, probando una y con otra mezclas de químicos hasta encontrar una reacción potente o superior a la de una bomba nuclear.

 

Entre los días normales de trabajo, con sus manos  tomaba la caliente barra de acero, que quemaba su piel, los fuertes olores de químico que rodeaban todo el lugar que hacían desaparecer su olfato. Pero a pesar de tener el trabajo en su mente, siempre había un espacio  para pensar que algún día sería libre, como aquella gaviota que se alzó a volar de su ventana hacia el océano de color rojo; manchaba por los rayos al atardecer.

 

Entre el descanso y el almuerzo siempre planeaba su liberta. Comiendo grandes porciones de comida rara, de estructura gelatinosa y de sabor agria, en ellas desprendían un olor a azufre, como si cocinasen  grasa de cuerpos humano que desprendía de la cocina y se paseaba por toda la cafetera  invadiendo las narices con olores putrefactos.

 

Su boca llena de comida se movía salpicando por doquier restos de aquella, el bullicio era demasiado, perfecto para hablar sobre su plan.

 

  -   hey!! Philip, necesito tu ayuda para construir esto!

 

En una servilleta arrugada de tanto trazar rallas y desdoblar, le abrió en su rostro y le apuntaba con el lápiz al plano. Le explicaba que no era complicado, pues eran como alas gigantes que se montaban en la espalda y funcionaba con un motor a reacción química.

 

 Philip era un mecánico experto y uno de los más viejos del lugar, con un hijo perdido en África, y una esposa muerta por un accidente. Mientras ella manejaba, una bomba terrorista exploto algunas cuadras demás, y destruyo un edificio cayéndole enzima. Su oficio había terminado después que se hubiese jubilado a los 50 años, ya que el trabajaba para la armada nacional de estados unidos. Su trabajo le genero mucho dinero haciendo su jubilo algo sustentable para el.

 

-         pues claro, estoy dispuesto a lo que sea por libertar, envidio aquellas gaviotas que se echan a volar entre la luz del sol y el mar.  ( entre carcajadas de viejo sabios dispuso)

 

-         ahora necesitamos combustible.

 

Miraron a luck, que estaba sentado a lado de Philip.

 

Luck es el tipo mas joven del grupo. Su novia lo dejo por otro hombre ya que nunca se veían. La milicia le quitaba la mayor parte de su tiempo  trabajando con la fuerza aérea, creando combustible para aviones y también con bombas químicas.

 

-         haaaa!!, anhelo tanto la liberta como ustedes, pero también anhelo mi vida, saldríamos muertos de aquí, están llenos de franco tiradores y guardia,  no habrá manera de pasar desapercibidos. (dispuso luck con lamento)

 

    -  ¡Eres un marica!, ¿!quieres pasar toda la vida en esta cárcel!?, ¿!quieres morir acá!? Si nunca nos arriesgamos nunca saldremos de este lugar, no pienso perder mi tiempo ni mi vida en esta isla. (Philip dispuso con rabia golpeando la mesa)

 

-     <<no quiero morir en este lugar>>,<<De todos modos no tengo a nadie. !Que mas da!>>, esta bien, esta bien, estoy con ustedes.( entonando su fuerte voz )

 

-         esta bien esto es lo que aremos; los primero que aremos es construir estos prototipo que nos ayudaran a salir de este lugar, segundo crearemos combustible para echar a correr el motor, tercero crearemos una bomba para detonar y distraer a los guardias.

 

Enseñando el plano y rallando su servilleta con su lápiz de tinta negra, continuaba con el plan que lo llevaría ala libertad.

  • Autor: Felipe Hassan (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 11 de junio de 2011 a las 18:58
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 62

Comentarios1

  • vikttor

    Se ve muy buena la historia, espero que pronto publiques la continuaciĆ³n que me quede con ganas de leer mas. Saludos



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.